No lo subas: por qué conviene dejar que tu hijo trepe solo

Tu hijo mira el último barrote del triángulo. Estira los brazos hacia ti.

Lo natural es subirlo.

No lo hagas.

Si llega solo, sabe bajar

Un niño que trepa por su cuenta sube hasta donde su cuerpo puede. Ni un barrote más. Ese límite no lo pone el miedo: lo pone su fuerza y su equilibrio de ese día.

Cuando lo subimos nosotros, lo dejamos en un lugar al que su cuerpo no llegó. No sabe cómo bajar porque nunca subió. Ahí es donde aparecen las caídas.

Es la idea central del movimiento libre que propuso la pediatra Emmi Pikler: el niño no necesita que lo pongan, necesita que lo dejen.

Lo que gana cuando sube solo

  • Prudencia. Aprende a medir el riesgo con su propio cuerpo, no con tu cara de susto.
  • Confianza. "Lo hice yo" vale más que cualquier aplauso.
  • Precisión. Cada barrote exige decidir dónde va el pie y dónde la mano.

Qué decir en vez de "¡cuidado!"

"Cuidado" no le dice nada. Solo le pasa tu miedo.

Prueba describir lo que ves:

  • "El barrote está mojado."
  • "Tu pie está en el borde."
  • "¿Dónde vas a poner la mano ahora?"
  • "Mira hacia abajo antes de bajar."

Le das información. Él decide.

Cómo acompañar sin intervenir

  • Quédate cerca, no encima. A un paso. Sin las manos en su espalda.
  • Prepara el lugar. Una alfombra gruesa debajo, nada duro alrededor.
  • Descalzo. Los calcetines resbalan en la madera.
  • Si pide ayuda para subir, ofrécele una pista, no tus brazos: "¿Y si pones la rodilla primero?".
  • Si se queda arriba asustado, ayúdalo a bajar el mismo camino que subió, paso a paso.

Vale para todo lo que trepa

El triángulo Pikler, la torre de aprendizaje, el columpio de la plaza. La lógica es la misma: el mueble tiene que ser firme y el camino lo hace él.

Por eso diseñamos nuestros muebles para que el niño suba solo. La Torre de Aprendizaje Crella está pensada para que el niño suba solo y aguantó más de 200 kg en ensayo. La parte firme la ponemos nosotros. El resto es suyo.

Preguntas frecuentes

¿Y si se cae?

Un niño que trepa a su ritmo se cae menos y desde menos altura. Igual va a caerse alguna vez: por eso el piso blando.

¿Desde qué edad aplica?

Desde el primer intento de pararse afirmado de algo.

¿Esto vale para la torre de aprendizaje?

Sí. Muéstrale cómo subir, pero deja que lo haga él.

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Escrito por Emilio, diseñador y cofundador de Crella.